Un jefe de psiquiatría formado en Yale hipnotiza a una paciente para encontrar un trauma de infancia. Ella empieza a describir vidas que vivió siglos atrás. El libro que él escribió, Muchas vidas, muchos maestros, se convirtió en uno de los más leídos del mundo sobre reencarnación. Esta es la historia real del caso y de lo que encontró la ciencia cuando fue a comprobarlo.
En 1980, el psiquiatra Brian Weiss dirigía el departamento de psiquiatría del Mount Sinai Medical Center de Miami Beach. Tenía una trayectoria académica impecable —se licenció en la Universidad de Columbia y estudió medicina en Yale— y se describía a sí mismo como un escéptico, un hombre de método científico. Ese año empezó a tratar a una mujer de 27 años a la que en el libro llamaría Catherine, un seudónimo para proteger su identidad. Catherine sufría ansiedad, fobias y ataques de pánico que no cedían con la terapia convencional.
Tras muchos meses sin avances, Weiss recurrió a la hipnosis con un objetivo clásico de la psiquiatría de la época: recuperar recuerdos de infancia reprimidos que explicaran sus miedos. Lo que ocurrió después cambió su carrera y dio origen a uno de los libros de espiritualidad más vendidos de las últimas décadas.
Bajo hipnosis, Catherine no se quedó en los recuerdos de niña. Empezó a describir escenas de otras épocas —vidas en la Antigüedad, en otros siglos y otros lugares— con detalles de ropa, paisajes y muertes. A lo largo de las sesiones, Weiss registró referencias a decenas de vidas anteriores, una docena de ellas descritas con detalle.
Hubo algo más. Entre una "vida" y otra, Catherine empezó a transmitir mensajes que atribuía a unas entidades a las que llamaba los Maestros: reflexiones sobre la muerte, el amor, la paciencia y el sentido de la existencia. Según Weiss, algunos de esos mensajes contenían información personal sobre su propia familia que Catherine no podía conocer.
Y, siempre según el relato del psiquiatra, los síntomas de Catherine fueron desapareciendo a medida que avanzaban las sesiones.
Weiss cuenta que tardó años en decidirse a hacer público el caso, por miedo a lo que supondría para su reputación profesional. Cuando por fin lo hizo, en 1988, el libro se tituló Many Lives, Many Masters; en español, Muchas vidas, muchos maestros. Se tradujo a decenas de idiomas y, casi cuarenta años después, sigue entre los libros de espiritualidad más vendidos en España, con miles de valoraciones de lectores.
La idea de que el alma regresa en cuerpos sucesivos es una de las más antiguas y extendidas de la humanidad. Weiss se limitó a llevarla al interior de una consulta de psiquiatría occidental.
El samsara, el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento gobernado por el karma, está en el centro del hinduismo. El budismo hereda la idea del renacimiento, pero con un matiz importante: niega que exista un "yo" permanente que pase de una vida a otra.
Pitágoras enseñaba la metempsicosis, la transmigración del alma. El poeta Jenófanes dejó una anécdota satírica: Pitágoras habría pedido a alguien que dejara de pegar a un cachorro porque había reconocido en sus aullidos la voz de un amigo muerto.
Al final de La República, Platón narra el mito de Er: las almas eligen su vida siguiente y beben del río del olvido antes de renacer. Es una explicación de hace 2.400 años de por qué no recordamos vidas anteriores.
Allan Kardec publica El libro de los espíritus y funda el espiritismo, en el que la reencarnación es un proceso de aprendizaje moral. Sus obras circularon muy pronto por España y América Latina, donde el espiritismo tuvo una gran difusión a finales del siglo XIX.
Si hay un nombre ineludible en la investigación científica sobre la reencarnación, no es el de Weiss, sino el de Ian Stevenson, director del departamento de psiquiatría de la Universidad de Virginia. En 1966 publicó Twenty Cases Suggestive of Reincarnation ("Veinte casos que sugieren la reencarnación") y, a lo largo de cuarenta años, documentó unos 2.500 casos. La unidad que fundó, hoy llamada Division of Perceptual Studies, sigue investigando el tema.
El método de Stevenson era el opuesto al de Weiss. No usaba hipnosis. Estudiaba a niños pequeños que, de forma espontánea, hablaban de una vida anterior —nombres, lugares, formas de morir— e intentaba verificar esas afirmaciones con familias reales, a ser posible antes de que ambas familias hubieran tenido contacto.
Una experiencia emocional intensa durante una regresión hipnótica no garantiza que se hayan recuperado recuerdos de una vida anterior real. La "vida anterior" puede ser una fantasía, como la mayoría de nuestros sueños.
— Ian Stevenson, sobre la regresión hipnótica (traducción libre)Es decir: el investigador que más trabajó para tomarse en serio la reencarnación consideraba la regresión hipnótica —el método de Weiss— una de las formas menos fiables de estudiarla. El motivo es conocido: bajo hipnosis, la sugestionabilidad aumenta de forma extraordinaria.
Treinta años antes de Catherine, la regresión a vidas pasadas ya había tenido su gran escándalo. En 1952, en Colorado, el hipnotizador aficionado Morey Bernstein hipnotizó a un ama de casa, Virginia Tighe, que empezó a describir la vida de una irlandesa del siglo XIX llamada Bridey Murphy, nacida en Cork. El libro The Search for Bridey Murphy (1956) fue un fenómeno de ventas en Estados Unidos.
Después llegaron los periodistas. Descubrieron que, de niña, Virginia Tighe había vivido en Chicago frente a una inmigrante irlandesa llamada Bridie Murphy Corkell, y que varios elementos de la "vida anterior" coincidían con episodios de la propia infancia de Tighe. La explicación que hoy acepta la mayoría de los investigadores tiene un nombre técnico: criptomnesia.
El término quedó asociado al psicólogo suizo Théodore Flournoy, que en 1900 estudió a una médium que describía vidas en la India y en Marte. Es el fenómeno por el que recordamos una información —una historia oída, un libro, una película— pero olvidamos su origen, y vuelve a nosotros con la sensación de ser una experiencia propia y nueva.
En 1991, el psicólogo Nicholas Spanos y su equipo publicaron en el Journal of Personality and Social Psychology una serie de cuatro estudios sobre la regresión hipnótica a vidas pasadas. Los resultados fueron claros: las "vidas anteriores" que describían los participantes reflejaban las expectativas transmitidas por el hipnotizador. Y el grado de credibilidad que los participantes daban a sus propias experiencias dependía de que el hipnotizador las presentara como reales o como imaginadas.
Cuatro años después, la psicóloga Elizabeth Loftus mostró algo aún más inquietante, sin hipnosis de por medio. En el estudio conocido como "perdido en el centro comercial", contó a 24 personas una historia falsa de su infancia —que se habían perdido en un centro comercial a los cinco años—, mezclada con tres episodios verdaderos aportados por su familia. Alrededor de una cuarta parte acabó "recordando", total o parcialmente, un suceso que nunca existió.
La memoria no es una grabación. Es una reconstrucción, y se reconstruye mejor cuando alguien en quien confiamos nos dice lo que deberíamos recordar.
— Síntesis de la investigación sobre memorias falsasNinguna de las vidas descritas por Catherine se verificó de forma independiente, con nombres, fechas y registros que permitieran confirmar que aquellas personas existieron. La información que sorprendió a Weiss la relató él mismo, sin un registro público que permita a otros investigadores evaluarla. Esto no significa que Weiss mintiera; significa que, científicamente, el caso es un testimonio, no una prueba.
Pero hay un punto que los críticos rara vez discuten: la mejoría de Catherine. Tanto si las historias fueron fantasía, criptomnesia o algo que aún no comprendemos, dar forma narrativa a un miedo —encontrarle un origen, una muerte, un final— puede tener un efecto terapéutico real. La psicología conoce bien ese mecanismo: es la base de varias terapias narrativas. La historia no necesita ser literal para ayudar.
La ciencia no ha encontrado pruebas de que la regresión hipnótica recupere vidas pasadas reales, y sí ha encontrado pruebas sólidas de que la hipnosis y la sugestión crean recuerdos convincentes de cosas que nunca ocurrieron. Al mismo tiempo, la pregunta de fondo —si la conciencia continúa después de la muerte— sigue abierta, e investigadores como Ian Stevenson dedicaron su vida a estudiarla con rigor. El caso Catherine vale como una de las historias más impactantes sobre esa pregunta, contada por alguien que empezó sin creer.
Sí, siempre que se lea por lo que es: el relato en primera persona de un psiquiatra escéptico enfrentado a algo que no sabía explicar. Muchas vidas, muchos maestros se lee en una tarde, y las reflexiones atribuidas a los "Maestros" sobre la muerte y el amor conmueven incluso a quien no cree en la reencarnación. Si te interesa esa parte, Weiss la desarrolló más tarde en Los mensajes de los sabios. Léelos con el mismo espíritu crítico con el que Weiss dice que empezó.
Quizá no recordemos otras vidas. Pero la pregunta sobre lo que viene después de esta nunca nos ha abandonado.
— OraculuminusEste artículo se basa en hechos documentados: el libro "Many Lives, Many Masters" de Brian Weiss (1988) y su relato del caso Catherine; la obra de Ian Stevenson en la Universidad de Virginia, incluido "Twenty Cases Suggestive of Reincarnation" (1966) y sus reservas publicadas sobre la regresión hipnótica; el caso Bridey Murphy (1952–1956) y la investigación periodística posterior; el trabajo de Théodore Flournoy sobre la criptomnesia (1900); el estudio de Nicholas Spanos y colaboradores en el Journal of Personality and Social Psychology (1991); y el estudio de Elizabeth Loftus y Jacqueline Pickrell sobre memorias falsas (1995). Oraculuminus presenta este tema como reflexión sobre una de las preguntas más antiguas de la humanidad, sin afirmar la realidad literal de las vidas pasadas.
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